En uno de los asuntos que se está haciendo más énfasis en el último tiempo alrededor de la industria del entretenimiento, tiene que ver con el proceso de sexualización de los videoclips musicales, ya que cada vez más es mucho mayor la evidencia de esta búsqueda y pretensión por parte de los productores.

Además de lo anterior, los vídeos musicales se caracterizan por una marcada tendencia en hacer que las mujeres sean vistas como objetos, al estilo del porno, algo que por supuesto también ocurre con los hombres, pero en menor medida si se lo compara con la población femenina.

Videoclips musicales: ¿Sexo o música?

Lo interesante de este fenómeno, es que incluso las personas en sus charlas cotidianas tienden a ser la anotación que para vender un producto o para conseguir que un video consiga ser más viral dentro de las redes sociales, la estrategia básica por la que se opta, consiste en sexualizar al máximo el contenido.

En otras palabras, lo que se puede observar en este tipo de material multimedia, es establecer una relación entre elementos que en principio no guarda relación alguna con el sexo, para que así el espectador al momento de reproducir el contenido, se pueda sentir interesado por los cuerpos de las mujeres o de los hombres que aparecen en pantalla y de manera indirecta, pueda sentirse satisfechos con el material musical o de vídeo.

En ese sentido, lo que se está pretendiendo con este análisis, es que las personas siempre traten de establecer un vínculo entre el contenido que se muestra en pantalla, el material sexual que sea elegido para hacerlo más interesante desde la perspectiva del público y finalmente la música o la canción como tal. En la mayoría de los casos muy pronto se va a dedicar a la conclusión, que no tiene sentido alguno.

El efecto MTV

Tan sólo es necesario consultar los vídeos musicales más populares del momento, para identificar que casi en su totalidad, se encuentran infestados por mujeres con poca ropa, con un claro exceso de maquillaje y cantando durante cada segundo en letras muy sugerentes que no guardan un mensaje profundo, sino que son pegajosos.

Asimismo, se van a ver primeros planos con labios carnosos, traseros que van de un lado para el otro, escotes que se mueven de una manera desenfrenada, al igual que vientres tonificados y desnudos. Es decir, una sexualización que se ha llevado hasta el absurdo con tal de llamar la atención.

En conclusión, es un fenómeno que reafirma estereotipos tanto para la belleza femenina (principalmente), como para la masculina y que termina por distorsionar la percepción de la realidad.