Arundhati Roy, la intelectual india, sacude conciencias en una conversación con el actor John Cusack, militante de la izquierda norteamericana. Es la primera conversación que recoge Cosas que pueden y no pueden decirse (Tigre de Papel, 2018). Es un libro escrito principalmente por Cusack y Roy a raíz de unas reuniones que hacen y que anticipan una última reunión secreta con Edward Snowden en Moscú, a la cual también invitan Daniel Ellsberg, ex-analista del ejército de los EE.UU. que filtró un estudio secreto sobre la guerra del Vietnam que causó un gran escándalo.

Cosas que pueden y no pueden decirse es una obra breve, de un centenar de páginas de formato pequeño. De bolsillo real, vaya. Pero condensa unas conversaciones y reflexiones sobre el funcionamiento de los estados, el control y la vigilancia ciudadana, el imperialismo norteamericano, el papel de los símbolos y el patriotismo… Es una enmienda a la totalidad del sistema, que dirían algunos. El primer capítulo es un texto firmado por Cusack en que transcribe unos fragmentos de conversaciones con Roy en Nueva York.

Compendio de personajes interesantes

A continuación, un capítulo escrito por la intelectual india. explica la llamada de Cusack, su aproximación al personaje de Snowden, su relación con Ellsberg y las ideas de este activista norteamericano, por la crisis de los partidos de izquierda… También explica sus peripecias burocráticas para conseguir el visado para el viaje en Moscú.

El tercer capítulo retoma la línea del primero. Volvemos a las conversaciones de Cusack y Roy. También incluye un relato del acto de entrega del premio Right Livelihood (algunos dicen que son ‘los Nobel alternativos’) en el parlamento sueco, en Estocolmo. La ocasión daba pie a hablar de los derechos humanos, las libertades civiles, la tarea de las fundaciones y las organizaciones no gubernamentales, la filantropía… Roy dice esto: ‘La Paz SANO es a veces tan preocupante como la Guerra SANO. Es una manera de gestionar la rabia pública. Todos somos gestionados, incluso, si no lo sabemos… El FMI y el Banco Mundial, las entidades más opacas y secretas, destinan millones a las ONG para combatir la “corrupción” y por la “transparencia”.’

Literatura de muchos kilates

De Estocolmo, Roy, Ellsberg y Cusack viajan directamente en Moscú. Y el actor explica como se produce el contacto con Snowden. ‘La reunión entre estos dos mitos vivientes de la conciencia americana era histórica. Ver a Ed y Dan juntos, intercambiando historias, intercambiando notas, era reconfortante y profundamente inspirador, y la conversación con la Roy y los dos antiguos hombres del presidente fue extraordinaria. Fue profunda, reveladora, ingeniosa, generosa y tuvo un punto informal que no habría sido posible en una entrevista formal, estructurada. […] Quizás algún día el NSA nos entregará el acta de nuestra reunión.’

El cuarto y penúltimo capítulo es una reflexión de Arundhati Roy escrita después de la conversación con Snowden en Moscú. Seguramente, es el zarandeo más grande del libro. En un documento normal, este capítulo sería la parte final de conclusiones. Pero el honor de cerrar la obra en cuatro manos es para la conversación secreta. Está claro, secreta hasta que se ha publicado. Es evidente que no es la conversación completa. Y sorprenderá el lector ver que quien hace las reflexiones más largas no es el ex-analista contratado por la Agencia de Seguridad Nacional (NSA, en inglés) norteamericana, sino Dan Ellsberg. Que liga unas reflexiones más que interesantes, acompañadas por comentarios de Snowden, Cusack y Roy.